/Empleabilidad, Educación Y Formación En El Contexto Actual De Transición Ecológica Y Digital – Bonifacio Pedraza López

Empleabilidad, Educación Y Formación En El Contexto Actual De Transición Ecológica Y Digital – Bonifacio Pedraza López

Bonifacio Pedraza López
Universidad Complutense de Madrid (UCM) – bpedraza@ucm.es – ESPAÑA

  1. introducción

¿En qué sociedad vivimos y hacia dónde encauzar su futuro? Preguntarnos por la sociedad que queremos es preguntar por la educación y formación.

La aceleración del cambio climático, la aplicación de sistemas de inteligencia artificial, la robótica, el aumento de desigualdad y los movimientos migratorios son factores que definen el contexto socioeconómico actual, donde surgen nuevas necesidades de cualificación y se propone una nueva empleabilidad que conecte desarrollo personal y trabajo y evite barreras a las personas con discapacidad.

Participar de forma efectiva y lograr una realización personal y profesional requiere sistemas de educación y formación que garanticen nuevas competencias para este periodo de transición ecológica y tecnológica: competencias técnicas para trabajos que reemplazarán a los que queden obsoletos por la automatización y habilidades vinculadas al pensamiento crítico, al trabajo en equipo, la resolución de problemas no predecibles y a la capacidad de análisis.

Es urgente invertir en los sistemas de educación y formación, modernizar su funcionamiento, en el marco de un mundo global, conectado y sostenible. Un sistema de aprendizaje a lo largo de la vida para lograr una empleabilidad sostenible que incluya a las personas con discapacidad.

  1. MÉTODO

La empleabilidad se refiere al potencial de competencias de una persona y su actuación profesional en un entorno específico. Actualmente, con independencia del lugar que habitemos, compartimos un modelo de sociedad global e interconectada con recursos tecnológicos y referencias digitales comunes. La pregunta planteada en este trabajo es ¿cómo lograr, en el mundo contemporáneo y en un marco de aprendizaje a lo largo de la vida, una empleabilidad sostenible que incluya a las personas con discapacidad? Para responder a esta cuestión, se analiza la sociedad actual y sus requerimientos para lograr una empleabilidad sostenible. El análisis gira en torno a tres ámbitos:

2.1. Identificación, descripción y validación de factores que definen el tipo de sociedad actual.

Se realiza desde evidencias señaladas en documentos e informes publicados por entidades de referencia internacional, europea y nacional.

Desde el Consejo Económico y Social de España CES (2021)[1] se destaca que vivimos en una sociedad marcada por las redes y la conectividad, la aplicación de sistemas de inteligencia artificial, la robótica, la supercomputación, la automatización, la tecnología, la biotecnología, la digitalización, el internet de las cosas, el uso de la nube, la impresión en 3D, el despliegue del 5G, el análisis avanzado del “big data”, la conectividad, la privacidad de datos personales y empresariales, la ciberseguridad y la ética de algoritmos.

La Organización Internacional del Trabajo OIT (2021)[2] añade que participamos de una sociedad con desafíos como la adaptación al cambio climático, el consumo de energía y materias primas, las emisiones de gases con efecto invernadero, la transición a una economía baja en emisiones de carbono, la acumulación de residuos y contaminación, la protección y la restauración de ecosistemas.

Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO 2021)[3] señala que la sociedad actual ha de responder con diligencia ante los retos demográficos, el crecimiento de población juvenil en algunas regiones, el envejecimiento, los movimientos migratorios, el aumento de la desigualdad, la exclusión y la fragmentación social.

Los informes de entidades de referencia internacional (Naciones Unidas, Unesco, OIT, OCDE, Banco Mundial) europea y nacional (Unión Europea, Consejo Económico y Social CES, autoridades de Educación y Trabajo), destacan estos factores como decisivos y determinantes para actuar en una sociedad global y aportan evidencias que nos sitúan en una sociedad compleja e incierta, que plantea nuevos desafíos, dirigidos a la sostenibilidad e incorporación de nuevos avances tecnológicos: inteligencia artificial, robótica, automatización y digitalización. Una situación que afecta con similar contundencia a contextos con economías emergentes o avanzadas. Estos factores (Tabla 1) describen una sociedad global marcada por avances tecnológicos, incorporación de nuevos canales de relación y atención cuidados personales y del entorno, en un marco de sostenibilidad y determinan la empleabilidad requerida para nuevas ocupaciones que surgen y su actualización.

2.2. Descripción de nuevas competencias y habilidades que surgen en un entorno marcado por tecnología, digitalización y sostenibilidad.

Se identifican las competencias técnicas vinculadas a sectores productivos y habilidades de ámbito personal y social, adquiridas en un marco de aprendizaje a lo largo de la vida/aprendizaje permanente.

La OIT (2008), en sus Conclusiones sobre las calificaciones para la mejora de la productividad, el crecimiento del empleo y el desarrollo[4], señaló que la adquisición de nuevas competencias favorecería innovación, incremento de la productividad y desarrollo empresarial, cambio tecnológico, inversión, diversificación de la economía y competitividad, elementos necesarios para crear y mantener más y mejores empleos.  Los puestos de trabajo demandados exigen nuevas competencias técnicas y especializadas para determinados sectores y habilidades de ámbito personal y social:

  • Competencias básicas avanzadas, competencias clave (comprensión lectora, competencia matemática y digital), que estructuran una base de aprendizaje sólida para adquirir nuevas habilidades y desarrollar competencias analíticas, sociales y emocionales.
  • Competencias sociales, conductuales y emocionales (concienciación, responsabilidad, empatía, autosuficiencia, colaboración) asociadas a una mayor capacidad de adaptación ante los cambios que suceden en nuestras sociedades y que afectan a los marcos de organización y relación.
  • Competencias técnicas, profesionales y laborales específicas que, tal y como señala el Banco Mundial (2019), deberán actualizarse según las transformaciones que ocurran en los sectores productivos, donde se incorporan nuevas tecnologías y modelos de producción y organización, que afectan a servicios y productos.
  • Competencias cognitivas transversales que permitan actuar y mejorar el futuro (pensamiento crítico, resolución de problemas complejos, pensamiento creativo, aprender a aprender, autocontrol). Un conjunto de habilidades personales y sociales para actuar de forma pertinente en los nuevos entornos que se generan.

Se requieren habilidades y capacidades para ocupaciones que hacen imprescindible la intervención de personas, no siendo reemplazable su actuación, al menos en su totalidad, por una acción robótica o automatizada. La OIT (2021) agrupa las competencias básicas (Tabla 2) que se precisarán para todas las personas en el Marco Mundial .de Competencias Básicas para el Siglo XXI[5], orientado al futuro del trabajo.

2.3. Análisis de iniciativas puestas en marcha en España.

Se analizan iniciativas donde la educación y la formación promueven oportunidades de aprendizaje permanente para todos, con el fin de responder a esta situación. España, al igual que el resto de los países, se encuentra afectada por el impacto de la pandemia provocada por la COVID-19. Para lograr éxito en este contexto de transición ecológica y tecnológica y un desarrollo más sostenible e inclusivo, es clave la inversión en educación y formación. Este compromiso aparece en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (España 2020)[6].

El CES (2021) señala, en su informe sobre la digitalización de la economía, las carencias de España respecto al nivel de madurez digital del capital humano “…continúa preocupando tanto la carencia de competencias digitales básicas en buena parte de la población activa como la insuficiente oferta de especialistas en TIC. La falta de capacitación digital puede convertirse en factor de exclusión social, en la medida que la empleabilidad de las personas dependa cada vez más de aquella” (p. 53).

La población española presenta debilidades para afrontar la transformación digital. El Índice de la Economía y la Sociedad Digitales DESI (2020)[7], relativo al desempeño en competencias digitales básicas de la población española, destaca que aproximadamente el 50% carece de competencias digitales básicas y que un 8% nunca ha utilizado internet.

Otros informes insisten en esta debilidad competencial. El Informe Infoempleo Adecco (2021)[8] indica la escasez de talento y las dificultades para seleccionar profesionales españoles: el 50% carece de competencias técnicas suficientes, el 28,8% no cuenta con las competencias requeridas y para el 13,8% todavía no existen profesionales adecuados. España presenta un déficit de competencias y precisa técnicos de cualificación media o alta. Una realidad para la que España está tomando decisiones:

  • La aprobación de un nuevo marco normativo que regule la formación profesional (Proyecto de Ley Orgánica de Ordenación de Integración de la Formación Profesional 2021[9]). Un marco regulado para adquirir competencias y capacidades profesionales y desarrollarse como personas en contextos digitalizados y aprovechar las oportunidades de empleo que ofrece el cambio económico y tecnológico, apostando por una actuación ecológica y sostenible.
  • La incorporación de nuevas competencias en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y su actualización. Estas competencias formarán parte de la oferta formativa del sistema educativo y de formación (Ciclos Formativos de Formación Profesional y Certificados de Profesionalidad).
  • El Plan España Digital (2025)[10], una estrategia de capacitación y nuevas iniciativas de financiación para que la ciudadanía y las personas trabajadoras adquieran y refuercen las competencias digitales pertinentes en el contexto actual.

La ley Orgánica 5/2002, de las Cualificaciones y Formación Profesional, define la cualificación como “el conjunto de estándares de competencia con significado en el empleo que pueden ser adquiridas mediante formación modular u otros tipos de formación y a través de la experiencia laboral” (art. 7 4ª) y la competencia como “el conjunto de conocimientos y capacidades que permitan el ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de la producción y el empleo” (artículo 7, 4b).

Las competencias profesionales se adquieren por las vías formativa y de la experiencia laboral. Cada cualificación y competencias pertenecen a una familia profesional[11] y se vinculan a un nivel de cualificación (MECU)[12]. En mayo de 2021, componían el catálogo 687 cualificaciones y 2.290 unidades de competencia.

Para la adquisición de competencias y su correspondiente acreditación a través de la vía formativa, el sistema español dispone de una red de 3.823 centros docentes, 2.564 públicos y 1.259 privados[13]. Se propone una oferta formativa diversificada (Ciclos Formativos de FP y Certificados de Profesionalidad), adaptada a cualificaciones del Catálogo Nacional de Cualificaciones y a las necesidades de sectores productivos. La acreditación de competencias también se logra a través de un procedimiento que evalúe las competencias adquiridas en la experiencia laboral y vías no formales de formación. Los sistemas de formación deben disponer de ofertas actualizadas y procedimientos para evaluar y acreditar competencias adquiridas por la experiencia.

El Proyecto de Ley de Formación Profesional (2021) anuncia la incorporación de cursos de especialización que darían lugar a especialistas y máster profesional. En la actualidad existen cursos de especialización (Tabla 6) referidos a las necesidades de cualificación en sectores que mantienen mayor implicación en los procesos de transición tecnológica y digital.

  1. RESULTADOS

En este trabajo se incorpora el término empleabilidad sostenible, como capacidad para mantener un nivel adecuado de competencias profesionales y personales, su actualización a lo largo de la vida laboral y desempeñar un puesto de trabajo que irá cambiando con los avances que se produzcan y la influencia del contexto económico y social.

La OIT (2019) [14] advierte que las competencias de la población actual no serán las que se requieran para los trabajos del futuro y los avances tecnológicos provocarán nuevas oportunidades de empleo, donde se precisarán nuevas habilidades. Y la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT[15] (2021) aporta evidencias sobre la conectividad y uso de nuevas tecnologías:

  • La mitad de la población mundial utiliza Internet.
  • Muchas de las personas conectadas viven en países con economías emergentes.
  • En los últimos cuatro años, el número de usuarios de Internet ha aumentado en más de 1.000 millones.
  • Las personas y empresas participarán en la economía digital si disponen de infraestructura y servicios TIC eficientes y asequibles y de competencias digitales, lingüísticas y sociales pertinentes.
  • Las sociedades conectadas accederán a información, servicios de salud en línea, alertas de catástrofes; pagarán bienes y servicios con teléfonos móviles; mantendrán contacto con otras personas; aumentarán la productividad y realizarán trabajos mejor remunerados al requerir competencias digitales.
  • Uno de los retos de la sociedad global es lograr que toda la población pueda utilizar Internet y eliminar la brecha digital.

La realidad digital se impone y reclama nuevas habilidades digitales para la actividad personal, social y profesional. Las nuevas generaciones deben adquirir, lo antes posible, las destrezas necesarias para moverse en el mundo digital. La tecnología y la digitalización están redefiniendo las habilidades necesarias para participar en las sociedades actuales. Las competencias de hoy no se ajustarán a los trabajos de mañana. La OIT (2019) señala que los avances tecnológicos (Inteligencia Artificial, Automatización y Robótica) generarán nuevos puestos de trabajo que, previsiblemente, ocuparán quienes tengan mejor cualificación.

Muchas ocupaciones están desapareciendo por la obsolescencia de los procesos organizativos y técnicos. Aparecen nuevas ocupaciones y con ellas la incorporación de máquinas automatizadas con inteligencia (robots), situación preocupante por la posible destrucción de empleo. Como ejemplo, el CES (2021), en su informe sobre la digitalización de la economía, señala que surgen proyectos de colaboración entre trabajadores y robots (proyecto COBOTS), que minimizan esta preocupación y aportan posibilidades de convivencia entre humanidad y automatización.

La incertidumbre generada nos sitúa ante cuántos empleos y cuáles desaparecerán. Los datos disponibles por OCDE (2019)[16] indican que el 14% de los trabajos existentes se encuentra en riesgo de automatizarse por completo y el 34% cambiará significativamente. El Banco Mundial (2019) insiste en que, en el momento actual es preciso responder adecuadamente ante un contexto en el que, además de las nuevas ocupaciones altamente digitalizadas, seguirán aumentando los empleos basados en la interacción entre personas, que no serán reemplazados fácilmente por máquinas.

En la actualidad, la preocupación por sostener nuestro hábitat es cada vez mayor. La transición ecológica obliga a tomar decisiones consensuadas que respeten el consumo de materias y recursos y el uso del medioambiente. Desde Naciones Unidas (2020) se insiste en aplicar medidas para limitar el calentamiento global y reducir las consecuencias adversas generadas para las personas, medios de vida, ecosistemas y economías.

Las medidas que se apliquen, con carácter prioritario, afectarán a sectores económicos específicos (energías renovables, gestión de aguas y residuos, tratamiento de desechos, agricultura y silvicultura, servicios de construcción, industria manufacturera, transporte, turismo e industrias extractivas). La OIT (2021) evidencia que para realizar esta adaptación se precisa de competencias técnicas, profesionales y laborales pertinentes y serán los sistemas de educación y formación, en un marco de aprendizaje a lo largo de la vida, los que definirán ofertas formativas actualizadas y adaptadas a necesidades surgidas por esta transformación.

Aparece la necesidad de establecer acciones conjuntas para lograr una empleabilidad sostenible, en una sociedad que se transforma con nuevos procesos tecnológicos y ecológicos, donde se requieren nuevas competencias y sistemas de aprendizaje a lo largo de la vida que incluyan a las personas con discapacidad. Una empleabilidad sostenible responde a factores que caracterizan y determinan la sociedad actual. El proyecto de Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional (2021) planteado por España, propone:

  • Adecuar niveles de cualificación de la población activa a necesidades de sectores productivos y acreditar la experiencia laboral de personas activas que no tienen acreditadas sus competencias profesionales.
  • Aumentar el porcentaje de alumnado que elige formación profesional e incrementar plazas de formación profesional y ajustar su oferta a necesidades del mercado laboral.
  • Desarrollar la formación profesional dual.
  • Aumentar horas de formación para personas trabajadoras y en búsqueda de empleo.
  • Desarrollar un sistema de aprendizaje a lo largo de la vida flexible, accesible, acumulable, acreditable y capitalizable.
  • Establecer un sistema de orientación profesional que acompañe a la ciudadanía.
  • Incorporar innovación, emprendimiento, digitalización y sostenibilidad en una oferta formativa actualizada, atractiva y flexible, que responda a las necesidades de formación de la ciudadanía y de las empresas.

El rápido y constante cambio ocurrido en el contexto actual supone una permanente actualización de competencias y habilidades para lograr una empleabilidad sostenible.

  1. DISCUSIÓN

Son muchas las cuestiones que surgen ante esta nueva realidad: ¿En qué tipo de sociedad vivimos y hacia dónde encauzar su futuro? ¿Qué competencias se requieren en una economía globalizada que pretende la inclusión y la sostenibilidad? ¿Qué habilidades y competencias necesitaremos para mantener economías sostenibles y socialmente inclusivas? ¿Dónde y cómo adquirirlas? ¿Qué nivel de competencias digitales ha logrado la población española? ¿Las personas con discapacidad han logrado un nivel similar? ¿Qué parte del capital humano presenta dificultades para alcanzar una empleabilidad sostenible? ¿Cómo definir empleabilidad sostenible en el contexto actual? ¿Qué factores son los decisivos en su construcción?

La adquisición de competencias válidas para toda la vida no tiene lugar en el contexto actual. La flexibilidad, adaptabilidad e innovación surgen como elementos clave para completar la construcción de una empleabilidad sostenible en una sociedad global.

La Real Academia Española (RAE)[17] define la empleabilidad como el “conjunto de aptitudes y actitudes que permiten a una persona conseguir y conservar un empleo” y la (OIT)[18] como “las competencias y cualificaciones transferibles que refuerzan la capacidad de las personas para aprovechar las oportunidades de educación y de formación que se les presenten con miras a encontrar y conservar un trabajo decente”. Se insiste en capacidades ubicadas en el ámbito personal y adaptadas a contextos laborales para lograr o mantener el empleo.

Existen diversos estudios en el ámbito académico sobre el término de empleabilidad. Tal y como indica Lantarón (2016),  la empleabilidad se construye a través de múltiples factores: internos (potenciales competencias y habilidades personales y profesionales) y externos (definen el contexto socioeconómico, configurado desde lo tecnológico, lo digital, lo ecológico y la diversidad). Llinares, Córdoba y González-Navarro (2020) destacan la evolución del concepto de empleabilidad, perspectivas, dinamismo y multiplicidad de factores que influyen en su concepción y comprensión. Moreno (2015) señala la empleabilidad se entiende como conjunto de factores relacionados con la cualificación, permanentemente afectada por el contexto social y laboral. Según estas definiciones y los datos aportados, cada sociedad y su contexto determinan los factores que influyen en la construcción de una empleabilidad idónea para su ciudadanía.

  1. conclusiones

Las conclusiones se orientan a identificar factores que definen los nuevos contextos socioeconómicos y competencias requeridas, construir una empleabilidad sostenible, establecer funciones de los sistemas de educación y formación y actuar conjuntamente en el ámbito común y próximo.

  1. El punto de partida es un contexto en transición ecológica y digital que requiere nuevas competencias y habilidades en el ámbito personal, social y profesional. Las referencias cambian y aparecen requerimientos tecnológicos, digitales y ecológicos que debemos atender para garantizar la permanencia y sostenibilidad de sociedades con igualdad, inclusión y atención a la diversidad.
  2. Las competencias profesionales, personales y sociales requeridas para actuar en un entorno definido por factores tecnológicos, ecológicos y sociales, definen una empleabilidad sostenible que garantiza la participación efectiva e inclusión de todas las personas en el mundo contemporáneo.
  3. Los procesos de automatización evidencian nuevas competencias específicas en los ámbitos tecnológico, digital y ecológico y en el personal y social, donde las emociones, las relaciones personales y la interacción social son claves para la intervención humana.
  4. La revolución tecnológica transforma el mercado laboral que conocemos: se crean nuevos empleos digitales, aparece la obsolescencia de ocupaciones, se sustituyen personas por tecnología y crecen formas de trabajo diferente que interrumpen la forma actual de considerar el trabajo.
  5. Las iniciativas aprobadas tienden a un modelo de desarrollo sostenible y de progreso, que no genere desigualdad. La adquisición de competencias y habilidades para vivir y trabajar en las sociedades actuales deben estar garantizadas para toda la población, evitando la denominada brecha digital.
  6. Una función de los sistemas de educación y formación es garantizar competencias para participar en un mundo globalizado, tecnológico, digital y diverso que aspira a construir sociedades sostenibles e inclusivas, en un entorno de aprendizaje permanente/aprendizaje a lo largo de la vida.

 

REFERENCIAS

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Banco Mundial (2019). Informe sobre el Desarrollo Mundial 2019: La Naturaleza cambiante del Trabajo, cuadernillo del “Panorama General”, Banco Mundial, Washington, DC licencia: Creative Commons de Reconocimiento CC BY 3.0160.

Cerrato Reyes, K., Argurta, L., & Zavala, J. (2017). Determinantes de la empleabilidad en el mercado laboral. Economía y administración (E&A), 7 (1), 21-40.

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UNESCO (2021). La Generación del Aprendizaje. Invertir en Educación en un mundo en proceso de cambio. Informe de la Comisión Internacional para el Financiamiento de Oportunidades Educativas Globales.

 

[1] CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL ESPAÑA CES (2021). Estudios e informes. http://www.ces.es/

[2] La ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO OIT (2021). Perspectivas Sociales y de Empleo en el Mundo. https://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm

[3] UNESCO (2020). Los futuros de la educación. https://es.unesco.org/futuresofeducation/

[4] Conferencia Internacional del Trabajo (2008). Conclusiones sobre las calificaciones para la mejora de la productividad, el crecimiento del empleo y el desarrollo. https://www.ilo.org/skills/pubs/WCMS_125523/lang–es/index.htm

[5] OIT (2021) Marco Mundial de Competencias Básicas para el siglo XXI. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—ed_emp/—emp_ent/documents/publication/wcms_813222.pdf

[6] Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (Recovery and Resililence Facility) https://www.lamoncloa.gob.es/temas/fondos-recuperacion/Documents/30042021-Plan_Recuperacion_%20Transformacion_%20Resiliencia.pdf

[7] Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI). Cinco indicadores del rendimiento digital de Europa: conectividad, capital humano, uso de internet, integración de la tecnología digital y servicios públicos digitales. https://administracionelectronica.gob.es/pae_Home/pae_OBSAE/Posicionamiento-Internacional/Comision_Europea_OBSAE/Indice-de-Economia-y-Sociedad-Digital-DESI-.html

[8] Informe Infoempleo Adecco (2021). Oferta y demanda de empleo en España. https://cdn.infoempleo.com/infoempleo/documentacion/Informe-infoempleo-adecco-2020.pdf

[9]  Proyecto de Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional (2021). https://www.educacionyfp.gob.es/dam/jcr:bc5488c3-4ce8-490b-880e-1969895f74b6/00-proyecto-ley-fp-consejo-ministros-07-09-21.pdf

[10] Plan España Digital (2025): Conectándonos al Futuro. https://portal.mineco.gob.es/ca-es/ministerio/estrategias/Pagines/00_Espana_Digital_2025.aspx

[11] Se establecen 26 familias profesionales y cinco niveles de cualificación (Anexo I y II del Real Decreto 1128/2003).

[12] Marco Español de Cualificaciones (MECU). https://www.educacionyfp.gob.es/mc/mecu/mecu.html

[13] Ministerio de Educación y Formación Profesional (2021) Estadística del alumnado de formación profesional. Curso 2019/2020.

[14] OIT (2019) Trabajar para un futuro más prometedor. Comisión Mundial sobre el futuro del trabajo.

[15] UIT, organismo especializado de Naciones Unidas para las tecnologías de la información y la comunicación. https://www.itu.int/es/mediacentre/backgrounders/Pages/digital-inclusion-of-all.aspx

[16] OCDE (2019). Estrategia de Competencias de la OCDE 2019. Competencias para construir un futuro mejor. https://www.oecd.org/publications/estrategia-de-competencias-de-la-ocde-2019-e3527cfb-es.htm

[17] Real Academia Española (RAE). https://www.rae.es/empleabilidad

[18] OIT. https://www.ilo.org