Prof. Santo Di Nuovo (Universidad de Catania, Italia)
- Politzer y el Psicoanálisis Freudiano
György (Georges) Politzer, un filósofo marxista húngaro-francés asesinado por los nazis en 1942, fue subestimado en la historia de la psicología, hasta que el panorama intelectual y político de la década de 1970 contribuyó a una mejor comprensión de su obra (Bianco, 2022).
Politzer estaba profundamente interesado en la psicología, pero la consideraba puramente orgánica o demasiado abstracta, es decir, ‘mitológica y pre-científica’. Para enfatizar los aspectos concretos de la psicología, en un principio se sintió atraído por el psicoanálisis Freudiano, cuyo objetivo inicial era partir de las necesidades humanas. No obstante, los aspectos metapsicológicos de la obra de Freud se consideraban como abstracciones que no eran útiles para el progreso social. Politzer calificó el marco teórico del psicoanálisis de ‘totalmente provisional’, los conceptos básicos tales como libido, represión y censura de ‘’hipóstasis’, y la distinción entre los niveles de conciencia de ‘hipótesis de trabajo’.
Para Politzer (1928), la psicología debe abordar a las personas y no a las ‘estructuras fisioquímicas’. Las experiencias cotidianas de las personas constituyen un drama, en el que interpretan un papel o son testigos de escenas y acciones de la vida. Algunos aspectos de este drama son tratados por el psicoanálisis, pero están ‘ocultos por la enorme masa de elucubraciones’. Los complejos se plantean en lugar de las verdaderas fuerzas motrices de la historia; un inconsciente idealizado se impone a la conciencia de los actores del drama humano (Politzer, 1939).
Esta crítica se ha comparado con la crítica de Sartre, pese a la divergencia filosófica que existe entre ambos (Tomès, 2012).
A pesar de que el intento de Freud por reconstruir la psicología metafísica no tuvo éxito debido a deficiencias metodológicas que le llevaron a nuevas abstracciones, su obra sigue siendo fundamental para comprender el objeto de la psicología, es decir, el drama concreto de la vida cotidiana. Desafortunadamente, el psicoanálisis, como enfoque básicamente ‘concreto’, se vio contaminado por las abstracciones de la psicología clásica.
Politzer rechazó los conceptos operativos de Freud porque eran abstractos. Pero, según Althusser (1963), ‚el problema no radica en la distinción entre conceptos abstractos y no abstractos —es decir, los no-conceptos—, sino entre los conceptos científicos y los conceptos abstractos no científicos‘.
Abordaremos el enfoque científico de Politzer sobre la concreción, a partir de su libro ‚Crítica de los fundamentos de la psicología‘ (1928).
- Hacia una Psicología Concreta
Politzer explica cómo la psicología debería evolucionar para comprender y transformar la concreción de la vida humana, pero teniendo en cuenta que el objetivo no es poseer el ’secreto‘ de la vida, ya que este secreto no es fundamentalmente psicológico, sino que se basa en el contexto socioeconómico de todos los dramas de la vida, superando la perspectiva individual. De acuerdo con la teoría marxista, la concreción de las ciencias (incluida la psicología) reside en estas premisas, arraigadas en el materialismo dialéctico.
La ‘psicología concreta’ de Politzer (él fundó una revista con ese nombre en 1929, pero solo se publicaron dos ediciones) tuvo repercusión tanto entre los autores marxistas como entre los psicoanalistas (por ejemplo, Lacan). Pero también se vio involucrada la fenomenología: para superar los aspectos genéticos y metapsicológicos del psicoanálisis, tal y como sugería Politzer, a la hora de explicar (y tratar) las experiencias existenciales, el concepto de intencionalidad de Husserl puede resultar útil, tal y como propusieron anteriormente Binswanger y Jaspers.
Otra conexión con el enfoque fenomenológico es la búsqueda de un método para comprender (distinto de explicar) el ser esencial de la mente, que no se reduce a sus componentes fisiológicos, aunque se base en ellos: por ejemplo, la subjetividad experimentada históricamente, el ‘drama’ como objeto de la psicología. La búsqueda de la intención significativa de las acciones, concretamente inmersas en el espacio y el tiempo experimentados, dejando de lado (otra sugerencia fenomenológica) la reconstrucción teórica y esquemática del caso específico, como ocurre en las ciencias naturales y en los enfoques nosográficos basados en categorías abstractas.
El método es muy diferente del análisis introspectivo típico del enfoque de Wundt y del psicoanálisis Freudiano: es la ‘comprensión’ la que hace que el sujeto reflexione sobre sus experiencias, en una autonarración que se refiere a la materialidad concreta de su vida y a la patología que puede surgir en ella. La comprensión de la totalidad concreta vivida por el sujeto se produce al reunir el gesto observable externamente y la narrativa que lo aclara, expresada a través del lenguaje (definido como el acto del sujeto de hacerse transparente a sí mismo), a diferencia tanto de la psicología clásica como de la metapsicología freudiana.
Es cierto que la prematura muerte de Politzer a manos de la barbarie nazi dejó su ‘psicología concreta’ aún en fase de proyecto, sin que sus ideas se hubieran plasmado en un marco más detallado. A continuación, mencionaremos la repercusión que estas ideas tuvieron en la historia de la ciencia durante la segunda mitad del siglo XX.
- La psicología concreta después de Politzer
Otro filósofo húngaro-francés, Ferenc Mérei, compartía con Politzer no solo su implicación en el movimiento comunista, sino también una teoría de la psicología basada en las interacciones y los conflictos (el drama humano), más que en abstracciones derivadas de la psicología de laboratorio o del psicoanálisis Freudiano. A diferencia de Politzer, Mérei aplicó la psicología concreta a sus investigaciones en psicología social y clínica (Pléh, 2022).
También Lucien Sève apreció el pensamiento de Politzer y se inspiró en él para su obra ‘El marxismo y la Teoría de la Personalidad’, publicada en plena época del movimiento de 1968 (Roudinesco et al., 1990). En este libro, la personalidad se define -de forma similar a lo que el psicoanalista social Erich Fromm escribía en el mismo periodo- como un producto de las relaciones sociales, en fuerte oposición a las teorías que consideran la personalidad como una mezcla de genética y comportamientos aprendidos.
Sève desafía las doctrinas psicosociales que, si bien consideran que el individuo está determinado por el entorno, consideran que este entorno es externo al individuo. Evitando la ‘tipología’ de características psicofisiológicas o psicosociales categorizadas de forma abstracta, la psicología concreta debería ser una ‘topología’ basada en la posición de personas determinadas históricamente dentro de la red de relaciones sociales y sistemas económicos en los que se insertan. La psicología de la personalidad tiene su base en la historia y la economía, y aborda los problemas y conflictos concretos de los seres humanos dentro de la sociedad, en el marco de las relaciones laborales y de producción. Las ciencias humanas, desde el psicoanálisis hasta la sociología, incluyendo la psicología de la personalidad, no pueden eludir el materialismo histórico sin correr el riesgo de caer en la abstracción y la pérdida de concreción, lo que constituía la principal preocupación de Politzer.
Otro autor que se puede asociar con la psicología concreta fue el psiquiatra y psicoanalista alemán Alexander Mitscherlich. Su libro ‘La Enfermedad como Conflicto’ (1966) establecía un vínculo crítico entre la medicina, el psicoanálisis y la teoría social para comprender el trauma provocado por la vida moderna. Los conflictos internos, y las consiguientes enfermedades psicosomáticas, a menudo son causados por cargas sociales, como la pérdida de estructuración de las familias y los grupos sociales, el declive de la autoridad, los factores estresantes de la vida urbana, los cambios tecnológicos y las limitaciones laborales. La psicología debería tratar estas cuestiones para ser útil a las necesidades concretas de las personas y las sociedades. Pero, ¿es esto posible con los métodos empíricos clásicos de la psicología, o hay que buscar otros métodos?
- La psicología crítica-emancipadora
La psicología experimental, derivada de los conceptos y métodos de las ciencias naturales y basada en la investigación de laboratorio, ignora el aspecto histórico de la vida y se ocupa de ‘irrelevancias cuidadosamente demostradas‘ (Mitscherlich, 1966; Minguzzi, 1974); por lo tanto, no es útil para las personas concretas ni para los grupos sociales que toman decisiones relacionadas con la realidad de su vida. Tenemos que encontrar una forma de acercar la estructura de la realidad experimental a la estructura de la realidad cotidiana, de modo que la psicología pueda reflejar los contextos históricos de los que dependen las personas y en los que actúan. La investigación sobre las ‘dependencias secundarias’ del individuo respecto a la sociedad, y las posibilidades de modificación, confiere a la psicología una «relevancia emancipadora’.
En el fecundo periodo cultural posterior a 1968, encontramos en Alemania, en la Freie Universität de Berlín, la ‘psicología crítica’ de Klaus Holzkamp (1972). Desde un punto de vista histórico-sistemático (Teo, 1998), se puede dividir su obra en un periodo precrítico (hasta 1968, surgido tanto de los movimientos sociales como de los problemas internos de la psicología tradicional), un periodo crítico-emancipador (1968-1972), un periodo crítico-conceptual (1973-1983) y un período científico-temático (1984-1995, cuando surgieron enfoques críticos alternativos).
En un enfoque crítico de la psicología, su objeto de estudio legítimo no es el individuo abstracto y aislado, sino el ser humano real, vivo e histórico. Solo esta modificación radical de los fundamentos epistemológicos puede permitir a la psicología alcanzar conceptos y aplicaciones sociales coherentes, sensatos y relevantes. El marco de referencia para determinar la relevancia de la investigación psicológica es la situación sociohistórica concreta de las personas y los grupos sociales (como ya señaló Vygotsky hace muchos años).
El funcionalismo, contrastando con la versión estadounidense de la psicología elemental de Wundt, es decir, el estructuralismo de Titchener, conduce al rechazo de una ‘conciencia en general’ cuya estructura debería investigar la psicología, y a abordar a la humanidad en las necesidades y los conflictos de la vida cotidiana. Pero el impulso metodológico del funcionalismo de estudiar los esfuerzos de las personas por realizar y dar forma a su propia existencia quedó superado por las operacionalizaciones del conductismo y los esquemas ‚objetivos‘ de la neurofisiología.
La psicología crítica trasciende el concepto genérico de ‚vida cotidiana’ como criterio de relevancia de la investigación psicológica. Por encima de las múltiples vidas cotidianas de las personas individuales, debemos llegar a una vida cotidiana ‘general! , es decir, a la situación sociohistórica que representa la forma ‘objetiva’ de la sociedad en un contexto específico de espacio y tiempo. Esta objetividad no es pura y simple antítesis de la percepción ‘subjetiva’ de la vida, es decir, una abstracción construida a partir de las formas de experimentar y comportarse de las personas individuales, o que existe únicamente como producto de su pensamiento. En términos de la psicología crítica, corresponde a «la concepción histórico-materialista según la cual la forma en que el hombre mantiene su vida como ser específico a través del trabajo social determina de manera decisiva la forma de su comunicación social, su visión de sí mismo y del mundo, y su producción científica y artística’ (Holzkamp, 1972).
La forma superordinada general regula la vida y las relaciones humanas, determinando los modos de desarrollo de individuos específicos y las variaciones que estos pueden llevar a cabo en el marco de posibilidades conductuales y fenomenológicas concretas —idiográficas— de la vida. En este sentido, la forma general de la sociedad, aunque objetiva, siempre está mediada subjetivamente, ya que solo puede expresarse a través del sujeto. Por lo tanto, los métodos de investigación deben abarcar ambos niveles para poder confiar en una psicología verdaderamente concreta.
La investigación crítica-emancipadora en psicología fue considerada por Holzkamp como una ‘práctica ejemplar llevada a cabo en condiciones controladas’, que anticipa científicamente una práctica destinada a aplicarse en la vida cotidiana, en las condiciones y de las formas que la investigación ha demostrado que son más eficaces y eficientes. El control de las condiciones durante la práctica experimental está garantizado por la metodología de investigación: Esto nos recuerda a los modelos de investigación de intervención, la ‘investigación de acción’ en la acepción de Kurt Lewin. Mayers (2019) definió la ‘psicología crítica como un enfoque particular de la investigación de acción avanzada’. Las estructuras de significado social representan oportunidades para la acción, y la investigación permite estudiar las acciones, recopilarlas como ejemplos para reconstruir científicamente el significado global y actuar para cambiarlo en contextos específicos. ‚El tema de la investigación actual-empírica [aktualempirische Forschung] es la experiencia (inter-)subjetiva de las necesidades, posibilidades y restricciones de la acción, y las personas afectadas, al ser los sujetos de dicha experiencia, solo pueden aparecer en principio como coinvestigadores activos, no como objetos pasivos de las investigaciones’… Por lo tanto, lo psíquico es ‚una reflexión de la realidad objetiva, activa y vinculada al sujeto‘ (Mayers, 2019).
La ‚acción subjetivamente fundamentada‘ es la unidad analítica y la categoría clave unificadora de la psicología, más allá de la multiplicidad de métodos utilizados en situaciones específicas. La posibilidad de que la práctica investigadora se convierta en ‚ejemplar‘ depende de la diversidad y la multiplicidad de las situaciones a las que pueda generalizarse y transponerse. Este aspecto también se refleja en la metodología del análisis acumulativo de los resultados de estudios individuales, lo cual puede lograrse, por ejemplo, con técnicas meta-analíticas recientes. Como recordaba Holzkamp, los procedimientos metodológicos y el análisis multidimensional de datos pueden constituir contribuciones útiles a la psicología crítica-emancipadora.
Según la lógica de la psicología crítica, ya no existe distinción entre la investigación “pura” (en laboratorio, principalmente psicofisiológica) y la investigación ‘aplicada’ (predominantemente social y clínica). Asimismo, no hay lugar para teorías abstractas, generalizadas a priori, que carezcan de una validación científica concreta. La relación entre teoría y práctica se define considerando la primera como el conjunto de concepciones, perspectivas y programas orientados a la práctica directa. Algunos ejemplos prácticos podrían ser el estudio del estrés relacionado con el trabajo, las nuevas adicciones compulsivas, los abusos de la Inteligencia Artificial o las limitaciones en las instituciones educativas.
El hombre abstracto de la psicología nomotética-generalizante, al igual que el de las ‚ciencias naturales‘, cuyo fundamento empírico no se contextualiza históricamente, debe ser sustituido por la persona insertada en un contexto de práctica existencial, cuyos presupuestos y efectos son definidos por la ciencia—con los métodos avanzados con los que se cuenta hoy en día. Los métodos pueden ser diferentes, pero orientados hacia un diseño epistemológico común, típico de la psicología concreta y crítica: ‚En el contexto de tal metodología integradora, las especializaciones metodológicas—¡no las disyunciones! —se explican por los diferentes aspectos de la materia y de las distintas preocupaciones de investigación‘ (Mayers, 2019).
Por lo tanto, la investigación psicológica puede intentar rescatar la concreción específica de las vidas actuales de los individuos y los grupos sociales, y plantear métodos y herramientas para una práctica emancipadora, ‘al servicio de un orden más razonable de la convivencia humana’ (en palabras de Holzkamp), haciendo realidad la aspiración pionera de Politzer.
Referencías
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Holzkamp K. (1972) Kritische Psychologie. Vorbereintende Arbeiten, Fischer.
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Minguzzi G. F. (1974). La ricerca irrilevante. Giornale Italiano di Psicologia, 1(1), 3-8.
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