/EL SAQUEO NEOLIBERAL, LA ILEGALIDAD Y LA POLITIZACIÓN DEL PUEBLO FRENTE A ESTA POLÍTICA EN BOLIVIA

EL SAQUEO NEOLIBERAL, LA ILEGALIDAD Y LA POLITIZACIÓN DEL PUEBLO FRENTE A ESTA POLÍTICA EN BOLIVIA

Aquilardo Caricari Cala
Secretario General de la Confederación Sindical de
Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia (CSCIOB)

Fuente: Creado con IA

Ponente: Compañero Aquilardo Caricari Cala

Secretario General de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia (CSCIOB)

Estimados camaradas, hermanos y compañeros de las organizaciones obreras y sindicales de Turquía; hermano Müslüm Kabadayi, profesor Yüksel Akkaya, compañero Timur Yalçın; hermanos y hermanas presentes en Ankara:

A través de este medio, anulando las distancias geográficas, les hago llegar el saludo fraterno, combativo y revolucionario de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia. Una organización que aglutina a más de cerca de 2 millones de pequeños productores, nuestra organización es una de las organizaciones sindicales más grandes del país que está asentada principalmente en tierras bajas, con nuestra tarea productiva garantizamos la seguridad alimentaria del país, somos los que producimos para que el alimento llegue a las familias bolivianas.

Me conecto con ustedes directamente desde las trincheras de resistencia en nuestra patria, donde el movimiento popular se encuentra en pie de lucha. Para mí es un honor dirigirme a la clase obrera de Turquía en este foro internacional que nos convoca bajo una pregunta crucial: ¿Cómo debe ser una lucha cualitativa y unida? Para responderla, vengo a compartirles la memoria viva, las heridas y la insurrección de un pueblo que hoy se ha levantado con fuerza para defender y salvar su futuro.

Camaradas, para entender la batalla que libramos hoy en las calles de Bolivia, debemos recordar que nuestro país fue el laboratorio más feroz del neoliberalismo en América Latina. En 1985, bajo el dictamen del Fondo Monetario Internacional, el Decreto Supremo 21060 aplastó los derechos laborales e introdujo la „relocalización“, despidiendo a más de treinta mil mineros para descabezar al movimiento obrero organizado. Privatizaron todo: ferrocarriles, telecomunicaciones, energía y nuestros hidrocarburos. Las corporaciones transnacionales se llevaban el 82% de las ganancias de nuestro gas, dejándonos miseria, hambre e ilegalidad estructural. A pesar de que los gobiernos neoliberales prometían progreso y desarrollo la misma nunca llegó, millones fueron empujados hacia la pobreza y unos cuantos los beneficiados.

Sin embargo, subestimaron la politización del pueblo. Cuando el gobierno de Hugo Banzer Suarez, pretendía privatizar el agua en el año 2000, las bases unidas a través de la lucha lograron derrotar las políticas de privatización del líquido elemental, esto en la Guerra del Agua. Y en 2003, cuando el gobierno neoliberal de Gonzalo Sanchez de Lozada, intentó regalar nuestro gas natural a Estados Unidos, el pueblo alteño del Departamento de La Paz y las comunidades originarias se levantaron en la Guerra del Gas. El gobierno neoliberal respondió con una masacre que costó más de sesenta vidas, pero derrocamos al dictador civil y sepultamos la legitimidad de su modelo de saqueo.

Después de tantas luchas, la conciencia del campo popular estaba más fuera y así logramos el poder político en 2005. Llevamos a la presidencia a nuestro hermano Evo Morales Ayma y fundamos el Estado Plurinacional. Nacionalizamos los hidrocarburos, revertimos la ecuación del saqueo quedándonos con el 82% para el pueblo, dignificamos a las 36 naciones indígenas, expulsamos a la DEA y al embajador norteamericano, y demostramos que América Latina no es el patio trasero de nadie.

Sin embargo, el imperialismo no perdona la soberanía de los pueblos de latinoámerica. En 2019, orquestaron un violento Golpe de Estado fascista que cobró más de 30 vidas en las masacres de Sacaba y Senkata, buscando privatizar nuestro Litio. El pueblo, unido, resistió y recuperó la democracia en las urnas en 2020 con Luis Arce. Pero la historia nos ha enseñado la más amarga de las lecciones: la de la traición interna. Luis Arce desmanteló la estrategia soberana del litio de Evo Morales, persiguió a las organizaciones sociales matrices creando dirigencias paralelas y prebendales, y sumergió al país en la corrupción y el narcotráfico. En complicidad con figuras oportunistas como Andrónico Rodríguez, ejecutaron la proscripción judicial de Evo Morales para usurpar la representación de la izquierda.

Esa traición interna le abrió las puertas a la derecha oligárquica. Hoy, el gobierno en Bolivia está en manos de la derecha a la cabeza de Rodrigo Paz. Este régimen derechista está impulsando una agenda clara: restaurar las viejas políticas de ajuste estructural, endeudar compulsivamente al país, acudir sumisamente al Fondo Monetario Internacional y someter nuestra soberanía política y económica enteramente a los dictámenes e intereses geopolíticos de los Estados Unidos.

Es por eso que hoy nos levantamos contra el neoliberalismo de Rodrigo Paz, contra la injerencia extranjera y contra las mentiras de un gobierno que pretende hipotecar nuestra patria.

Pero se equivocan si creen que el movimiento popular se ha neutralizado, tal como quisieron hacer creer después de las elecciones, sin embargo el pueblo boliviano ha despertado. En este preciso momento, mientras les hablo vía Zoom, llevamos más de 40 días de movilización permanente en las carreteras y ciudades del país. El pueblo trabajador se ha levantado con una conciencia social importantísima, para poner un freno definitivo a Rodrigo Paz. La respuesta de este régimen neoliberal ha sido la violencia, la mentira y el terrorismo de Estado: criminalizan la protesta, estigmatiza a las bases, persiguen judicialmente a nuestros dirigentes y desatan una represión sangrienta utilizando grupos de choque parapoliciales, estando a punto de dictar un estado de excepción para militarizar nuestras comunidades.

Camaradas de Turquía, la lección internacionalista de este momento histórico es que la unidad no se negocia en despachos burocráticos; los dirigentes no pueden traicionar a las bases, a los intereses comunes del pueblo, la unidad se defiende en las calles con independencia de clase e identidad ideológica. Nos estamos movilizando con firmeza contra las mentiras de este gobierno, contra la injerencia descarada del imperio norteamericano, y lo hacemos decididos a salvar y defender el futuro de las próximas generaciones.

Desde Bolivia, en señal de combate y resistencia inquebrantable, les decimos que la lucha continúa y que no daremos un solo paso atrás. ¡Ni el imperio yankee ni sus operadores oligárquicos podrán doblegar la dignidad plurinacional!